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sábado, 13 de agosto de 2011

EL PLAN DE DIOS SOBRE EL MATRIMONIO (B)


B) El Plan de Dios sobre el Matrimonio


Dios autor del Matrimonio


Desde los albores de la humanidad, Dios dijo al hombre y a la mujer: “Crezcan y multiplíquense”.
(Gn. 1. 28).
Esto significa que desde siempre, Dios pensó en la familia.
La familia, por tanto no es una institución humana, sino divina.
La familia es una comunidad de amor y de vida basada en la mutua donación entre el hombre y la mujer, en base a su consentimiento personal e irrevocable, fruto de esta donación es el vínculo sagrado, o Alianza que se establece entre los esposos.


Jesucristo lo elevó a Sacramento


Ahora bien, Jesucristo, a fin de santificar todas las etapas de nuestra vida.
Elevó el matrimonio a la dignidad de sacramento con el que se simboliza la unión entre Dios y la humanidad, así como la unión entre Cristo y la Iglesia.
El matrimonio es un compromiso entre los esposos por el que ambos se prometen amor y fidelidad.
El matrimonio civil es necesario para los efectos legales, pero el religioso es el que vale para los cristianos.
Ahora bien, un acto de tanta trascendencia no puede hacerse a la ligera sino que es oficializado por la Iglesia, y en presencia de la comunidad o por lo menos dos testigos.
Casarse por la Iglesia, fundar una familia, es para muchas personas el paso más importante que darán en toda su vida.
Por eso el matrimonio debe prepararse con tiempo.
El amor de los esposos debe ser maduro y responsable y le debe preceder un tiempo de noviazgo.
Los novios deben conocerse, respetarse, acogerse y aceptarse responsablemente.
El amor, al igual que una plantita, necesita cuidados para mantenerse vivo.
No hay verdadero amor sin una autentica capacidad de sacrificarse el uno por el otro.
Pero hay más: cada pareja cristiana ésta destinada a ser un signo del amor de Dios en el mundo.
Hoy las parroquias y comunidades ofrecen cursos de preparación para recibir este sacramento.
Es un servicio que la Iglesia ofrece para que los novios conozcan todo lo relacionado con la nueva vida que van a iniciar.
A veces, no obstante, se queman etapas, y de hecho llegan los hijos antes de casarse.
Un hijo es siempre una bendición de Dios, pero lo ideal es que ese hijo sea esperado y querido, y llegue a una familia formada.
Toda pareja debe pensar y decidir muy bien si quieren hacer las cosas según el plan de Dios, para que su reino se extienda cada vez más en el mundo.
Ojala todas las parejas jóvenes quieran colaborar al plan de Dios y al fortalecimiento de la familia.
También cada pareja debe estar al corriente de la doctrina de la Iglesia en relación a los métodos morales en orden a regular o distanciar los nacimientos.
Este es un servicio que hoy se ofrece en muchas parroquias a través de personas especializadas.


Dios me los bendiga

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