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viernes, 2 de septiembre de 2011

DE GUERRILLERA A CATÓLICA PRO VIDA TESTIMONIO AMPARO MEDINA


DE GUERRILLERA A CATÓLICA PRO VIDA TESTIMONIO AMPARO MEDINA

Su Arma, La Fe


En un testimonio impactante, la Ex guerrillera Ecuatoriana Amparo Medina cuenta cómo pasó de atea, revolucionaria y abortista, a católica y defensora de la vida.


La dra. Amparo medina, directora de “Acción pro vida” en Ecuador, durante mucho tiempo no creyó en Dios a pesar de que su familia le inculcó las creencias católicas.
Luego los caminos del señor la fueron llevando a pesar de Atea, revolucionaria y defensora del aborto, a una ferviente católica y defensora de los derechos de los que no tienen voz, quienes desde su concepción son protegidos por la institución que ella dirige.


El otro camino


Amparo Medina, de una vasta trayectoria en movimientos revolucionarios, se alejó de éstos en 1992, cuando por última vez cayó presa.
En 1988, cuando fue detenida por primera vez, empezó a cuestionarse su modo de vida.
Luego de quedar en libertad se exilio en España.
En 1990 regresó a Ecuador, que estaba gobernado por el dr, Rodrigo Borja y trabajó cerca del régimen.
En 1992, al ver las injusticias e incoherencias del gobierno, decide renunciar y se reactivaron sus bases revolucionarias.
En una manifestación cayó presa por segunda vez, junto a seis personas, incluida su hija.
Ahí se dio cuenta de que ese no era el camino.
Igualmente continuó participando activamente de los movimientos, y de 1998 a 2003 fue coordinadora del proyecto de salud sexual reproductiva de la región costa, del fondo de población para las naciones Unidas “Aquí se daban cursos de sexualidad, se repartían preservativos y se buscaba legalizar leyes de salud sexual, asegura.
Pero al ver que no había buenos resultados, ya que el contagio del sida avanzaba y aumentaban los embarazos de adolescentes, el grupo que integraba se separó y ella pasó a desarrollo autosustentable “aquí trataban género aborto y anticoncepción, temas que defendía”, destaca.



Principio de una conversión.

De a poco ella empezó a sentir cambios en su vida, una bisagra fue en 2004 cuando acompañó a una amiga a que abortara.
“La acompañe al quirófano, vi. su cara y oí el sonido de la succionadora.
Recuerdo su rostro cuando salió, era el de la muerte, dibujaba el vacío de los brazos, de las manos, es desgarrador.
Luego ella fue decayendo poco a poco, síndrome post aborto”, expesa.
Con su amiga estuvo un tiempo hasta que tuvo que viajar a defender una comunidad indígena a la que le iban a quitar las tierras para realizar plantaciones de palma africana.
Para evitar que esto sucediera, los secoyas se habían amarrado a los árboles.
Allí vivió una experiencia que le cambiará la vida.
Una de las mujeres atadas, cuando llegaron los militares para desalojarlos, sacó una imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa y se puso a rezar.
“Yo odiaba a la iglesia, la oración me parecía lo más absurdo que había, una falta de inteligencia de la gente”, destaca Amparo.
En ese momento la ex guerrillera tuvo una reacción violenta “tome la imagen, la rompí y se lo tiré en la cara a la señora.
Un indígena se asustó y tiró un lanzazo e inmediatamente los militares respondieron con un disparo que pasó entre la gente y me hirió en el pecho.
Mi marido gritaba y pedía que me levante.
Era tal el dolor que tenia, que me desmaye”, cuenta.


¿Qué sucedió como la trataron?


Recuerdo que me desperté y un medico de la zona me estaba tratando con emplasto.
Al rato comencé a ver humo y a sentir una paz terrible.
Además veía que me iba.
En ese estado vi un perfil de una adolescente de unos 16 ó 17 años, con su color bien especial y que cantaba muy precioso.
Ella me miró a los ojos y me dijo “Mi pequeña yo te amo”.
En ese momento quería llorar, mi corazón saltaba de gozo, era una paz que yo creo que humanamente nunca nadie puede resistir.
Entonces le pregunté “¿Por qué me dejaste?”.
A lo que me respondió “Nunca te deje, tú te alejaste de Mi, pero nunca solté tu mano”, inmediatamente vinieron un montón de imágenes a mi mente.


¿Qué vio?


vi. a mi abuelito cuando yo tenía 17 años, cuando no creía en nada.
Me vino la imagen cuando un día me tomó la mano en el santuario de la Virgen del Rosario, en Baños, Ambato (Ecuador), me dijo, “mírala, pero mírala a los ojos, ella te llevará de regreso a la casa del padre”.
De pronto vi. a Jesucristo, y que era yo quien la flagelaba.
No podía mirarlo, no soportaba la angustia y no me sentía digna.
Comencé a gritar desesperadamente “perdón, perdón, perdón por mi vanidad”.
En ese momento me sentía bañada en sangre, y mientras más gritaba era como que algo me limpiaba, y ese rato por primera vez pude subir a verle, alcé los ojos, y esperaba una mirada enojada de ese padre




“Jesús me miró con Amor”


De la mirada enojada que Amparo medina esperaba de cristo, al amor y la comprensión.


¿Cómo la miró Jesús?


Me miró con amor, miré sus ojos, las plantas de sus pies, te juro que me sentí con tanto amor, que no me cabía.
Y la Virgen estaba ahí conmigo y me entregó un pañuelo blanco con un corazón en el centro y me dijo: toma la bandera de mi Hijo y deja la bandera de los hombres, porque ésta te llevará a conocer el amor de Dios.


Cuándo despertó ¿que sucedió?


Lo primero que le dije a mi marido fue: “Javier, Dios existe, estuve con Él, la vi La Virgen”.


En ese momento por instinto me saque el emplasto y mi marido me dijo que olía como rosas y que mi rostro trasmitía paz.
La gente decía que hablaba de esa manera porque estaba en shock, pero la Virgencita me había indicado dónde tenía que ir, qué es lo que tenia que hacer.


¿Qué ocurrió?


Me llevaron en helicóptero lo único que hacia era rezar, yo sabia que estaba condenada.
La Virgen me dijo que tenia que ir a la iglesia de Santo Domingo a preguntar por el padre “Ramitos”, que en paz descanse: nosotros no sabíamos de Iglesias.


¿Conocia a este sacerdote?


No conocía nada, mi marido me dijo: “Te voy acompañar sólo para demostrarte que estás loca”.
Cuando llegamos, Javier me dijo: “Toca el timbre, vas a ver que no es aquí”.
En ese momento llamé y pedí hablar con el padre Ramitos y me dijeron que espere, que ya me atendía, Javier me dice: “Le vas a decir que te manda la Virgen tal cual como nos has dicho, verás que el padre te manda volando por tus antecedentes”.


¿Qué te dijo el padre?


Me presenté ante el padre “Ramitos” y le dije que me enviaba la Virgen María.
El se arrodilló y dijo: bendito sea el cielo, hoy hay una fiesta en el cielo, porque una de sus hijas ha vuelto”.


Se levantó y me abrazó.
Luego me confesé, el quería absolverme y yo seguía hablando hasta queme dijo: “tranquila, hija, Dios te ha perdonado”.


Salí y luego tenía que buscar la imagen de la Virgen.
Mi marido no entendía, era ateo, pero le fue impactando todo esto.


¿Qué imagen era?


La Virgen de la Medalla Milagrosa, la que rompí, y la imagen que yo miré.
El padre me recomendó ir a Olón a un retiro, y poco a poco mi marido empezó a rezar conmigo, y así fue como después me vinculé a pro vida.
Y así, de la noche a la mañana, como a San Pablo, Dios me dijo un día hasta aquí nomás.
Luego lo otro fue muy complementario, yo siempre digo: Ése es el buen humor de Dios.

David Romero
(Redacción Ecuador)

FUENTE DE DONDE FUE COPIADO ESTE MATERIAL DE LA REVISTA CATÓLICA CRISTO HOY

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